Hace más de 40 años, empezábamos a construir un sueño, que luego fue un desafío para convertirse después en una nuestra querida empresa.

Fue la visión empresarial y emprendedora de ABEL ANTONIO MORO, que con esmero y dedicación impulsó la entonces incipiente Moro Hidráulica.

Si bien las necesidades, contratiempos y obstáculos estaban a la orden del día, no eran tan sólidas ni tan fuertes como las convicciones y el esfuerzo de nuestro equipo de trabajo liderado por nuestro fundador.

Desempeñando nuestras actividades industriales en una pequeña planta diseñamos y produjimos nuestro primer cilindro hidráulico, con el objetivo de ser utilizado en rastras para desmontes.

En 1975, nacía un nuevo modelo: el “MH 75”, que a diferencia de los demás cilindros poseía un sistema mecánico de regulación que evitaba el uso de topes.

Nuestra familia tuvo en su emprendedor, ABEL A. MORO.

Una persona íntegra, con valores y principios sólidos y tradicionales heredados de sus padres.

 

 

Si algo tenía claro, era que los productos debían siempre respetar al cliente, no mentirle con la calidad, y con una idea clara:

La mejor calidad viene de la mano de la cantidad de horas de esfuerzo que se dedican a innovar y perfeccionar los productos

Sabíamos que teníamos que ampliar nuestra familia de productos, conservando el tamaño de la planta industrial.

De esta manera no esperamos el crecimiento y el desarrollo, sino que fuimos a buscarlos.

 

Con las energías puestas en la calidad y el progreso de la nuestra empresa comenzamos a fabricar los primeros cilindros hidráulicos de 8” de diámetro para remolques.

Como toda familia, nuestro fundador estuvo acompañado de dos pilares que desde los primeros años sostuvieron el crecimiento y nutrieron del condimento ineludible de la innovación.

Ellos fueron el Ingeniero Jorge Alberto Moro Moro (hoy Jefe de Planta y constante impulsor del progreso de nuestra empresa) y Carlos Dante Brignoni (el mejor custodio de la calidad de los productos elaborados).

 

El 8 de agosto de 1983, luego de un acontecimiento desafortunado, se sufrió la pérdida de Don Abel Moro, siendo Yolanda Durante (su esposa) quien asume la conducción de la empresa.

Ella continúa con el legado empresarial de aquel emprendedor: «Fabricar con calidad y cumplir con los plazos de entrega».

Además, nunca olvidó que una venta continúa después de concretada, en el servicio post venta.

Así continuamos su obra, honrando la memoria de Abel A. Moro a través de la irrenunciable vocación de esfuerzo y el cumplimiento del rumbo que nos había trazado.

Los vaivenes económicos de las distintas décadas no fueron impedimento para frenar nuestro deseo de seguir creciendo.

 

En los años que siguieron logramos desarrollar nuestra infraestructura, multiplicando de manera significativa la superficie de nuestra planta fabril.

El crecimiento también se evidenció en otra premisa que perseguimos día a día: La tecnología aplicada a la producción.

De esta manera incorporamos herramientas y equipos de última generación. Nuestra política de investigación y desarrollo trajo como resultado la elaboración de nuevos productos oleohidráulicos como nuestra variada línea de cilindros telescópicos para remolque y válvulas de aplicación a implementos agrícolas.

Además, seguir este camino, nos ha permitido también fabricar cilindros de todas y cada una de las medidas que el mercado requiere. Los objetivos fueron logrados, gracias a nuestra cultura empresarial que ha preservado las relaciones humanas dentro de nuestra industria y con una constante dedicación y respeto a nuestros proveedores y clientes.

La segunda generación está conformada por los hijos Sandra y Mariano Moro. Este último tiene a cargo la responsabilidad de conducción máxima de la empresa. Si bien no es una tarea fácil, él ha heredado la conducta y valores de sus antecesores.

A la par de nuestra filosofía de desarrollo y renovación, tratamos de mantener la humildad como valor constante en todo lo que hacemos. Al mismo tiempo, trabajamos para desarrollar una empresa en la que formamos partes de productos finales que jerarquizan la industria argentina.

Hoy somos orgullosos continuadores y herederos de aquél pionero que, hace más de 40 años impregnó a nuestra empresa del imperativo de apostar a la calidad y a la tecnología. A lo largo de nuestra historia aprendimos que dar la espalda al futuro es dar la espalda al presente, y esto nos permite desafiar con optimismo los años venideros.